Desde finales de junio, al sol del Verano, crecen y se desarrollan los frutos. Pero también las plagas y parásitos como la mosca aceitera, el repilo y la negrilla. Por eso es importante controlar el volumen de riego (ni excesivo ni escaso) y luchar con anticriptogámicos fumigados desde avionetas o productos biológicos que evitarán mermas en la calidad y cantidad de la cosecha.