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La vista se pierde entre olivares cuando nos adentramos en tierras de Jaén. Al sur de Despeñaperros, un paisaje de suaves colinas donde se alinean olivos centenarios nos advierte
que nos encontramos en la zona que más aceite produce en el mundo.
El «oro líquido» ya lo habían descubierto los romanos, pero fueron los árabes quienes, además de darle el nombre, lo integraron plenamente en la cocina y lo utilizaron como ungüento para el
cuerpo. Desde entonces, el cultivo de la aceituna ha condicionado la economía, la sociedad y la cultura de unos cuantos pueblos jienenses.
Se cultiva principalmente la variedad picual. El aceite que resulta es de un sabor fuerte, afrutado y con ligero amargor. Con un color que varía desde el verde intenso al amarillo dorado.
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Cualquier rincón puede formar parte de la cultura del aceite. Sólo tiene que ser un espacio en el que disfrutar con tranquilidad los momentos compartidos y con intensidad de las cosas sencillas. Comparte con nosotros tus lugares favoritos.
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