Un sabor respaldado por los mejores laboratorios

Carbonell es una marca que ofrece al consumidor toda la variedad de aceites de oliva que pudiera utilizar en su cocina bajo un distintivo: el sabor. En ocasiones, nos compartís lo reconocibles que son las recetas preparadas con el mismo aceite que vuestras madres o abuelas o cómo se identifica el olor característico de siempre al cocinar con el aceite Carbonell en vuestros hogares.

Para conservar todas esas cualidades que nos acercan a la autenticidad y pureza del campo, el único camino fiel es el desarrollo y aplicación de una amplia tecnología que vele para preservar el olor y sabor de la aceituna en su estado más auténtico. El aceite de oliva es un fruto de la tierra, y por tanto un ingrediente vivo y en constante evolución.

 

“El aceite de oliva es un fruto de la tierra, y por tanto un ingrediente vivo y en constante evolución.”

 

Nuestro conocimiento del producto nos permite aplicar la ciencia para facilitar su óptima conservación y realizar los métodos más exhaustivos de análisis de modo que estos nos permitan clasificar de manera profunda las características fisicoquímicas de cada gota de aceite.

Nuestros laboratorios están dotados de los equipos más modernos que permiten supervisar la calidad de este, no únicamente de acuerdo a los requerimientos legales, sino de acuerdo a unos estándares más elevados establecidos por nuestra propia empresa. Son laboratorios certificados por las autoridades más exigentes como el Consejo Oleícola Internacional (COI).

En el proceso de compra de materia prima, cada cisterna de aceite que llega a nuestra fábrica es analizada al 100% para detectar cualquier fallo en su composición analítica y organoléptica con anterioridad a la compra y se vuelven a catar una segunda vez en el momento en que la muestra completa llega a nuestras instalaciones y antes de que esta sea incorporada a nuestros depósitos.

A partir de ese momento, los distintos tipos de aceites y diferentes calidades discurren por depósitos, tuberías y filtros separados para que no haya lugar a ningún tipo de mezcla entre unos y otros. A lo largo del proceso, el celo por lograr la mayor calidad se materializa en detalles como una carpa refrigerada bajo la que se protege nuestros depósitos de aceite garantizando el control de la temperatura a la que se ve sometido.
Dos paneles de cata entrenados de acuerdo con los estándares de calidad del COI participan en todo este proceso velando por la exigencia que se espera de cada botella de aceite Carbonell.

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