De la tierra a la mesa, nuestra apuesta por la excelencia

El lema “En casa de toda la vida” se ha convertido en parte de la personalidad del aceite Carbonell, pero sin duda, ocupar un espacio en tantas cocinas españolas, a lo largo de más de 150 años, sólo puede hacerse ofreciendo productos de la mejor calidad y manteniendo esta promesa a lo largo del tiempo.

La confianza depositada en Carbonell está refrendada por años de inversiones en esfuerzo y recursos para mantener los más altos estándares de calidad a lo largo de toda la vida del aceite de oliva. El compromiso con un aceite excelente comienza en los acuerdos establecidos con las almazaras de las que proviene esta materia prima y termina más allá de la vida útil del producto.

En origen, las almazaras son productores homologados y que se adhieren a estrictos estándares de calidad. El hecho de establecer con ellas una vinculación estable y mantenerla desde el inicio de la campaña y a lo largo de todo el año, permite que siempre que sea necesario se pueda ampliar una producción contando siempre con la misma calidad del aceite, de modo que se pueda garantizar siempre el mismo resultado final. La experiencia a lo largo del tiempo nos ha demostrado que una mayor cercanía y trabajo codo con codo con los agricultores se traduce siempre en un mejor producto dentro de cada una de nuestras botellas, por ello contamos con acuerdos con la Unión de Pequeños Agricultores que nos permiten profundizar en nuestra tarea de ofrecer al consumidor el mejor aceite de oliva que esté al alcance de nuestra mano.

 

“La experiencia a lo largo del tiempo nos ha demostrado que una mayor cercanía y trabajo codo con codo con los agricultores se traduce siempre en un mejor producto dentro de cada una de nuestras botellas.”

 

Además, velar por la calidad de un ingrediente vivo, como es el aceite de oliva, nos impide desligarnos de nuestros productos una vez que abandonan nuestras fábricas. El departamento de calidad conserva muestras de cada uno de los lotes y los analiza periódicamente cada dos meses hasta un mes después de la fecha de consumo preferente de cada producto, de manera que podamos conocer con exactitud cuál es la evolución de nuestros aceites y saber cómo varían sus propiedades organolépticas y cómo se modifican sus características fisicoquímicas.

Este conocimiento nos facilita la supervisión del mantenimiento y conservación de nuestros productos una vez que llegan a las instalaciones de nuestros clientes. Con la misma periodicidad de dos meses, se realiza un muestreo en los diferentes establecimientos de venta al público y se confirma que las características de estas muestras coinciden con las muestras guías almacenadas en nuestros laboratorios. Esta tarea nos permite revertir una situación de mala conservación, movilizar una retirada de producto y garantizar al consumidor que la botella producto que lleva a su cocina es el que ha salido de nuestra fábrica.

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